Siete años de residencia el sector rural de Millahue, comuna de Panguipulli, suman Katherinne Garcés junto a su pareja, Héctor Minder, y sus tres hijos llamados Nahuel (10), Amancay (9) y Koyán (3). El objetivo era claro, poder vivir en contacto permanente con la naturaleza y especialmente con la flora y fauna del bosque. Esta semana, a pocos metros de su hogar y dentro desu propio terreno, fue oficialmente inaugurado el Bosque Escuela Panguipulli, iniciativa patrocinada por el Sistema Integrado de Monitoreo de Ecosistemas Forestales Nativos de Chile (Simef) junto al Instituto Forestal (Infor), y cuyo objetivo es desarrollar un programa de educación ambiental que permita mantener un contacto directo con la naturaleza.

Katherinne Garcés es profesora de educación general básica y está a cargo de impartir las clases de educación ambiental. “Simefnos contactó (en 2016) para generar un Programa de Educación Ambiental (Ta Ñi Mawida) en la comuna. Comenzamos nuestra experiencia primero con diez escuelas de Liquiñe, Coñaripe y Panguipulli”, recordó. “Realizamos ese primer año de clases y nos dimos cuenta de que la educación ambiental en el aula es compleja de llevar acabo, porque hay una realidad que los niños no pueden vivenciar cuando están encerrados en una sala de clases, porque no es lo mismo que mostrar imágenes”, agregó.

Luego de analizar esta primera experiencia Katherinne junto a representantes de Simef e Infor decidieron llevar los talleres de educación ambiental a un espacio al aire libre. Iniciadora de este proyecto, puse a disposición mi hogar para experimentar y generar esta propuesta de educación ambiental en Millahue”, dijo. Y continuó: “Nos pusimos a estudiar cómo podíamos desarrollar esta experiencia de educación ambiental y traerla acá al bosque. Entonces, decidimos iniciar un piloto con cuatro escuelas de Panguipulli, Centro Educacional San Sebastián, Caricuicui, Escuela Especial Los Arrayanes, y el PIE del Centro Educativo Fernando Santiván. Quisimos hacerlo así, porque era la mejor forma de ver de la manera más amplia de la variedad de niños que podían llegar al espacio”.

La profesora explicó que una vez culminada la experiencia piloto, en que todavía no existía el sendero “nos dimos cuenta de que generar esa experiencia fue fascinante para los chicos, pues recorrieron el bosque de marzo a diciembre y pudieron conocer los cambios que se producen en diferentes épocas del año”. Sobre el trabajo para construir el sendero, detalló que tardó cerca de un año y que se diseñó para que cada rincón sea para enseñar a los niños. “Comenzamos elaño generar el sendero, ha sido un proceso largo de estudiar qué sería lo mejor para mostrar a los niños”, sostuvo. El Bosque Escuela Panguipulli tiene una superficie de una hectárea, mientras que el sendero construido tiene una extensión de poco más de 500 metros. Dentro de las especies se pueden encontrar principalmente hualles, además de arrayanes, canelos y quilas, entre otras. También se puede avistar fauna silvestre. “El sendero tiene una serie de estaciones de aprendizaje donde exponemos sobre diferentes temas relacionados al bosque. Hablamos sobre la biodiversidad del bosque, sobre la importancia del agua y el suelo, delas diferentes especies de flora y fauna que existen en el bosque, y finalmente terminamos el recorrido hablando de cómo viven las personas en el bosque, relatando nuestra experiencia como familia y cómo nos relacionamos de una manera más cuidadosa con el medio”, precisó la docente.

El director ejecutivo del Instituto Forestal (Infor),Fernando Raga, subrayó que la iniciativa del Bosque Escuela es patrocinado por el proyecto Simef, el cual “fue formulado por Infor y comenzó a ejecutarse hace tres años, gracias al Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), quea su vez está vinculado con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Se obtuvo una cantidad de recursos muy significativa que permitió financiar un proyecto muy completo en torno a una plataforma de monitoreo de bosques nativos”. “Entre las acciones que se pueden ejecutar a través de este proyecto, están algunas actividades de extensión y educación ambiental relacionadas con los bosques, y dentro de esto se considero interesante incorporar esta experiencia”, complementó.

¿Qué le pareció el vínculo que promueve el Bosque Escuela? El profesional expresa que “la verdad es que más que el sendero mismo, lo que llama la atención es el concepto de comoalos niños seles introduceenel contacto con el bosque, que es bastante inseparable de la capacidad de la profesora, quien a través de la clases los hace compenetrarse en la vivencia de estar en un bosque, y tomarle un aprecio al entorno que nos rodea, que no es lo mismo que aprender de bosques en una sala”.

“Es muy importante formar a niños con cariño hacia los bosques, ya que después, cuando son adultos, están inclinados a protegerlo. No es una cosa que le contaron, sino que se generó un vínculo, una vivencia con el entorno natural, pasó buenos momentos, aprendió, conoció la fauna, y eso genera una actitud positiva hacia el bosque que después, como ciudadano, va a ser parte de sus valores. Eso es lo que se logra y un gran efecto para el mundo que necesitamos proyectar hacia el futuro”, agregó.

También estuvo presente en la ceremonia de inauguración del Bosque Escuela Panguipulli, Eve Crowley, quien es la representante regional adjunta para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO). Igualmente, es la representante de la FAO en Chile.

“Es un proyecto bien innovador. La idea es remover desde la educación ambiental hacia una educación de alto nivel, un sentimiento hacia la naturaleza. No solamente entender teóricamente por qué el bosque nativo es importante, sino que crear un sentimiento de urgencia y necesidad de la conservación, pero no a través de las herramientas tradicionales, sino que a través de crear un afecto, una valorización, entendimiento profundo y un enlace de corazón con el bosque”, comentó.

La profesional también enfatizó que “no se trata solamente de aprender, sino que también jugar, sentir, oler, posiblemente comer, amar y experimentar una parte de Chile que cada vez menos niños conocen, más aún en un contexto en que el mundo es cada vez más urbanizado, más conectado, con teléfonos inteligentes y otras tecnologías que nos atraen. Sentir la paz interior de poder disfrutar lo que está a nuestro alrededor, estos niños aquí sí podrán conocerlo. Podrán generar una apreciación ecosistémica y un conocimiento que no podrían aprender en ningún libro”.

¿ Cómo se puedeexplicar la importancia de resguardar los bosques? Eve Crowley señala que “los bosques apoyan en la absorción de dióxido de carbono, en un mundo en que existe un consenso global de que tenemos que bajar las emisiones de ese tipo. La restauración de espacios como estos es fundamental para poder lograr las metas de Chile y las metas internacionales”. “No se trata de restaurar a cualquier costo, la conservación del bosque está también asociada con la biodiversidad y también con la capacidad de generar un modo de vivir a través del bosque, del turismo, y la educación asociada. La flora y fauna chilena son únicas, ya que es uno de los lugares con mayor endemismo en el mundo, y essumamente importante conservarlo para las comunidades y para toda la humanidad. Esta esla razón para la inversión del Simef, porque sin saber lo que tenemos y sin tener herramientas de conservación, Chile no puede avanzar”, subrayó la representante de la FAO.

El seremi del Medio Ambiente, Daniel del Campo, quien también asistió a la inauguración, comentó sobre la iniciativa que “damos gran valor a lo que aquí se ha desarrollado y a la gran amplitud con que Simef trabaja en el territorio”. “En un extremo genera información muy importante sobre el valor que tienen los bosques del sur de Chile en materia de captación de gases de efecto invernadero, y en el otro extremo está la arista social que tiene el bosque y sus habitantes, en los cuales Simef ha generado iniciativas de educación ambiental que permiten también protegerlos y siga prestando su servicio ecosistémico”, complementó. La autoridad igualmente destacó que “el Bosque Escuela es una experiencia bien bonita, y nos gustaría que pudiese llegar a más niños de la región, a través del enlace con algunos programas que el Ministerio del Medio Ambiente ya tiene, o bien en coordinación con los municipios”.

En la inauguración el Bosque Escuela Panguipulli, se enmarcó dentro de las actividades que desarrolla en la comuna de Panguipulli, la iniciativa Sistema Integrado de Monitoreo de Ecosistemas Forestales Nativos (Simef), la cual tiene como objetivo implementar un sistema de monitoreo permanente, actualizado, dinámico y accesible, de los ecosistemas forestales nativos de Chile. El Simef comenzó a ejecutarse en 2014, gracias al trabajo entre los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente, y el apoyo internacional del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Según explican desde el INFOR, la relevancia del proyecto radica en que “el bosque nativo es uno de los pocos sectores que presenta un balance positivo en materia de emisiones de gases de efecto invernadero, capturando más del 62% de las toneladas de CO2 que emiten los otros sectores productivos, según datos del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero De Chile 1990-2016 del Ministerio del Medio Ambiente”.

La información que generará el Simef, le permitirá a Chile sumarse a Finlandia, Austria, Suiza, Suecia, Canadá y Estados Unidos, como los países que monitorean su bosque nativo con los más altos estándares ambientales. “Simef pone al país en la vanguardia del conocimiento de sus ecosistemas forestales, permitiendo evaluar el stock de carbono, los cambios y proyecciones del mismo en el tiempo, algo de enorme interés para la próxima COP25”, añaden desde Infor.

“Una experiencia que se debe replicar”

El alcalde de Panguipulli, Rodrigo Valdivia, destacó sobre el proyecto que “lo encontré maravilloso porque además significó reencontrarme con mi infancia. Creo que efectivamente a los niños en general les hace falta interactuar más con la naturaleza, especialmente con los bosques, porque de esta manera se pueden tener ciudadanos más comprometidos con el medio ambiente y con el planeta, que también es uno de los objetivos de la Municipalidad de Panguipulli. Como Corporación Municipal administramos 45 establecimientos educacionales, y de todas maneras es una experiencia que debiésemos replicar con todos nuestros alumnos. Cuando promovemos esta relación entre los niños y el bosque, la biodiversidad y la naturaleza, vamos a lograr enfrentar de mejor manera el cambio climático con el que estamos lidiando a diario en todo el mundo”.

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