El país apunta a que un sistema de monitoreo permanente, actualizado, dinámico y accesible, permita un mejor manejo y conservación de los ecosistemas forestales nativos, que son claves para avanzar en el cumplimiento de metas ambientales, pero además es una solución de largo plazo al cambio climático.

A partir de 2020, Chile se sumará al selecto grupo de países que integran Finlandia, Austria, Suiza, Suecia, Canadá y EE.UU., los cuales monitorean su bosque nativo con los más altos estándares ambientales y que además cuentan con una larga tradición forestal.

Lo anterior, se logrará gracias al trabajo que ha desarrollado durante los últimos cinco años el Sistema Integrado de Monitoreo de Ecosistemas Forestales Nativos (SIMEF),iniciativa que el país comenzó a ejecutar el año 2014, gracias a un esfuerzo mancomunado entre los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente y el apoyo internacional del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Nos produce mucha satisfacción que como país avancemos a estandares de países desarollados,con los cuales compartimos la mirada y la responsabilidad de un manejo sustentable de nuestros bosques, enfrentando así también de mejor manera el cambio climático”, expresó el Subsecretario de Agricultura, Alfonso Vargas.

Las palabras de la autoridad, se dieron en el marco de la presentación de los principales avances y resultados del SIMEF a la fecha, entre los que se destacó la medición, por primera vez, del bosque nativo existente en las islas del extremo sur de Chile, así como en las regiones de Aysén y Magallanes.

“Este trabajo ha permitido sumar 3,5 millones de hectáreas de superficie para monitorear de aquí en adelante, y ha generado valiosa información sobre el estado y condición de los bosques que casi no han tenido presencia humana, también ha mejorado los datos sobre la captura de carbono en Chile”, añadió Alfonso Vargas.

Otro de los avances relevados, fue el establecimiento de una línea base y la implementación en el país del primer Monitoreo Nacional de Biodiversidad, el cual recogió datos sobre las especies de flora y fauna que crecen y se desarrollan en los ecosistemas forestales y formaciones xerofíticas, y que permitió el hallazgo de 50 nuevas especies, especialmente artrópodos de los grupos tales como insectos y arácnidos.

A esto se agrega, la medición de datos socioeconómicos entre las regiones de Coquimbo y Magallanes, a través de la aplicación de 850 encuestas, instrumento que permitirá conocer los usos que los propietarios dan hoy al bosque nativo, y la actualización de la metodología de evaluación del Cambio de Uso de la Tierra, que pasará de cinco a dos años, a partir del 2020.

LA IMPORTANCIA DE MONITOREAR EL BOSQUE NATIVO

Para el Subsecretario de Agricultura, Alfonso Vargas, este monitoreo integrado del bosque nativo no solo significa más y mejor información para que el país diseñe mejores políticas públicas que apunten a conservar y potenciar este patrimonio natural, sino que también otorga al país otra serie de ventajas competitivas, incluso en el ámbito internacional.

“Con esta información más precisa y estandarizada sobre nuestro bosque nativo, Chile tendrá un mayor acceso al mercado de bonos verdes o de carbono y podrá cumplir de mejor manera sus compromisos ambientales a nivel internacional”, destacó la autoridad del agro.

Lo anterior, se refuerza con el dato que el bosque nativo es uno de los pocos sectores que presenta un balance positivo en materia de emisiones de gases de efecto invernadero, capturando más del 62% de las toneladas de CO2 que emiten los sectores, según datos del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de Chile serie 1990-2016 del Ministerio del Medio Ambiente.

Para la representante de FAO en Chile, Eve Crowley, la conservación de los ecosistemas forestales nativos es clave para avanzar en el cumplimiento de metas climáticas, pero además es una solución de largo plazo al cambio climático.

“La diversidad biológica del bosque nativo es un garante para otros sectores productivos como la fruticultura y el turismo. La adaptación de estos sectores al cambio climático también depende de la permanencia y biodiversidad de los bosques”, señala Crowley.

En este sentido, se refuerza la idea que el SIMEF pone al país en la vanguardia del conocimiento de sus ecosistemas forestales, permitiendo evaluar el stock de carbono y los cambios y proyecciones del mismo en el tiempo, algo de enorme interés para la próxima COP 25.

“Sin duda, la COP 25 será una oportunidad para que el Estado chileno muestre sus avances y compromiso en materia medioambiental, dando muestras concretas de medidas que ayuden a reducir y mitigar los efectos del cambio climático, como es la conservación efectiva de los bosques nativos y su monitoreo permanente”, destaca Fernando Raga, Director Ejecutivo del Instituto Forestal (INFOR), organismo que junto a la Corporación Nacional (CONAF) y el Centro de Información de Recursos Naturales (CIREN),  son los responsables de implementar el SIMEF en el país.

Para Raga, el SIMEF permitirá a nuestro país contar con un monitoreo forestal actualizado a nivel de los países más desarrollados, dinámico y accesible, que funcionará a través de una plataforma digital, que se convertirá en la más completa fuente de información del bosque nativo del país, con parámetros y metodologías estandarizadas de medición y de colecta de datos.

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